Estoy tan asombrada como indignada, intentando explicarme la supresión de las Tutorías en la ESO el curso que viene. De repente cambian su contenido por unos repasos de Lengua, Inglés o Matemáticas . Así a lo tonto, parece tan absurda la medida que me pongo a pensar y reflexiono un poco más adentro.
¿No será que nos quieren cambiar el modelo completo y no sólo el estilo de concebir la educación ?
La diferencia estriba en esta simple elección :¿ el casco o la regadera?
Un amigo orientador simbolizaba con esta dualidad la disyuntiva ¿ Instruir o Educar?
El casco sería la instrucción: el puro y duro entrenamiento en la disciplinas para crear seres rellenos de conocimientos, sumisos y conformes con lo establecido. Por eso deberían tener uniforme. En el ejército siempre se ha dicho “hacer la instrucción” y no la educación.
La regadera de jardín sería la educación: preparar antes la tierra, abonar, roturar, sembrar y sobre todo regar abundantemente para que cada cual saque su potencial, ayudar a crecer en todos los sentidos.
Las tutorías son eso: el espacio de libertad en los centros, de participación, de horizontalidad, de profundización en el conocimiento de los otros y de uno mismo. Aunque algunos tutores no hayan cumplido con esta misión, otros muchos la desarrollan con ánimo y dedicación y son muchos los alumnos y alumnas y sus familias los que agradecerán eternamente esta función vital del riego por goteo y sin inundaciones.
Pilar Lucía López Jiménez.
Orientadora del IES C. Herrera Oria.
El casco y la regadera
La fórmula de Lucía Figar

Les presento un nuevo problema matemático sin solución, por el momento, tan complejo como la hipótesis de Riemann o la conjetura de Goldbach. La paradoja matemática está siendo estudiada por eminentes científicos con afán de encontrar la incógnita que explique esta inescrutable ecuación.
Un análisis rápido nos llevaría a pensar que el término crisis elevado a su máxima expresión podría de alguna manera arrojar luz y explicar la cuadratura del círculo pero amigos, nada más lejos de la realidad. La hipótesis de la crisis no es creíble. Si entendemos el presupuesto en educación como una inversión (no como un gasto) se puede comprobar que el resultado es una mayor “tasa de retorno de la inversión”, lo que mejora los ingresos y finalmente el crecimiento económico de un país como demuestra el premio nobel de 1992 Gary S. Becker.
Un segundo análisis más profundo nos lleva a pensar que el problema, tal como está planteado, no tiene solución porque faltan datos para entenderlo completamente:
o El colegio público Miguel Ángel Blanco (El Álamo) construido con fondos públicos se cedió a la enseñanza concertada.
o Los padres de los niños que estudian en colegios privados de Madrid podrán deducirse hasta 900 euros por hijo en la declaración de la renta.
o En la última década se han construido en Madrid 292 centros públicos frente a los 728 privados, en muchos casos con cesión de terrenos por parte de la propia Comunidad de Madrid.
o No me extiendo más (consultad hemeroteca).
La respuesta a esta ecuación es un cambio de sistema de coordenadas llamado privatización. Esta privatización educativa se refleja en cifras: el curso pasado había más centros privados que públicos, mientras en el resto del país 3 de cada 4 son públicos. La Comunidad de Madrid margina la inversión en educación pública (que cae un 42% en el periodo 2006-2010) e impulsa la inversión en privada-concertada (aumenta un 11% en el mismo periodo y un 22% las subvenciones a la concertada).
“Estudiar sin pensar es engañoso.
Pensar sin estudiar es peligroso.”
Confucio.